Mostrando entradas con la etiqueta efecto placebo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta efecto placebo. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de octubre de 2014

La experiencia del paciente y la psicología



@David_Montero escribió hace un par de semanas este interesante post sobre la experiencia del paciente.  Les recomiendo su lectura sin dudarlo.
A mí me llevó a preguntarme varias cosas de inmediato. Da igual el concepto de experiencia que elijamos para tratar la cuestión, el caso es que hay numerosos aspectos subjetivos, como bien señala David en esta experiencia, que por tanto tienen influencias situacionales, personales, del grupo primario y sociales. La psicología tiene aquí mucho que decir.

Cuando un paciente acude a un centro médico sufre dolor (en muchas ocasiones) y tiene un alto nivel de incertidumbre.  Esta sensación resulta profundamente incómoda para el ser humano y busca certezas. El problema es que las certezas no siempre se pueden ofrecer pero sí una información completa, realista y con palabras que pueda entender el paciente. Esta me parece una primera característica fundamental. El médico es tradicionalmente una fuente de autoridad, aunque la cultura posmoderna elimina muchas de estas fuentes de poder.

Desde mi experiencia con el dolor crónico puedo decir que busqué remedios pero que huí de inmediato de los que ofrecían soluciones sin equilibrio. Acudí a varios médicos. Unos me recomendaron esperar, otros me dijeron que había una solución sin los menores problemas. Otro me definió la situación actual de mi articulación, la solución al dolor, sus ventajas y sus inconvenientes, los problemas futuros y por último me dijo: “si yo fuera tú, me operaría”. Adivinen a quién hice caso.

Pero ¿Qué ocurre si el dolor no es lo peor sino que lo que está en juego es tu propia vida? Pues que te aferras a cualquier oportunidad, aunque sepas –y te niegues a reconocerlo- que no hay solución. Este es el hueco por el que se cuelan los estafadores.

La experiencia es subjetiva y está mediada. Percibimos en función de nuestras expectativas y actitudes previas, del estado de ánimo y de las experiencias previas que hemos tenido y la influencia grupal y de los valores y cultura que nos han transmitido. Usamos atajos cognitivos.

 Los estudios de psicología y marketing  de Dan Ariely, excelente investigador del comportamiento humano además de enfermo grave durante muchos años, explican en su libro “Las trampas del deseo” algunos aspectos.

Por ejemplo el efecto placebo o  el aprendizaje condicionado (otras veces hemos mejorado ante un tratamiento luego esta vez también, según nuestro cerebro que libera endorfinas y al menos nos calma).

También descubrió el efecto del precio sobre la eficacia del efecto placebo. La equivocada idea del que el sistema público es gratis puede aquí provocar curiosas situaciones de menor eficacia, tal y como demostró Ariely en varios experimentos.

Las expectativas tienen una consecuencia prevista y un valor para esa consecuencia. Así funcionan, como ha estudiado ampliamente la psicología.
Pero si algo distingue a las que tienen que ver con el sistema sanitario es que muchas de ellas son en todo caso de valor negativo o directamente imposibles de valorar por el paciente.  Y eso provoca ansiedad.
Los estudios sobre cómo afecta el estado de ánimo a la percepción son claros. Ansiosos percibimos más claramente los estímulos amenazantes y además consideramos amenazantes estímulos de nuestro entorno que en un estado de ánimo positivo consideraríamos neutros. De la misma forma, un estado de ánimo negativo afecta incluso al proceso del imprescindible apoyo social que debe tener un paciente. Los familiares sufren estrés y estados de ánimo negativos y uno de los factores que influye es la calidad de la información que reciben como señala un estudio de Gómez Carretero et al (2009).
El estado de ánimo influye en el funcionamiento fisiológico  y hay numerosos estudios que muestran que los estados emocionales negativos pueden prolongar infecciones, retrasar la cicatrización de heridas y hacer más vulnerable a infecciones al individuo. (Almagiá 2003).
Así que de nuevo llegamos a la gestión que discutía un responsable con David Montero, origen de este artículo. La experiencia positiva, la información adecuada, la empatía con sus emociones para saber cómo puede percibir sus interacciones con todo el sistema sanitario influyen en su estado de ánimo y éste en su proceso de curación. 

Incluso para los que tienen la escasa capacidad de identificarse con las emociones y sólo ven la cuenta de resultados, ayudar emocionalmente al paciente (ofreciendo todo aquello que beneficia una experiencia positiva) es rentable no sólo socialmente sino económicamente. Y de igual forma ahorrar en la atención y en la mejora de la experiencia es una forma clara de aumentar el gasto puesto que el proceso de curación se resiente.

BIBLIOGRAFÍA:

-Gómez Carretero, P., Soriano, J.F., Monsalve, V. Y de Andrés, J. (2009) Satisfacción con la información: posible variable interviniente en el estado de ánimo de cuidadores primarios de pacientes críticos.  Clínica y salud, nª1, 2009- Págs. 91-105. Capturado en http://www.copmadrid.org/webcopm/publicaciones/clinica/cl2009v20n1a7.pdf

Almagiá, E. (2003). Influencia del estado emocional en la salud física. Terapia Psicológica, 21(1), 38. http://scholar.googleusercontent.com/scholar?q=cache:D3fRTDo_p-cJ:scholar.google.com/+estado+de+ánimo+positivo+y+mejora+de+los+s%C3%ADntomas&hl=es&as_sdt=0,5